La vi desde la línea
Una tarde como cualquier otra, al regresar de mi sesión de entrenamiento, me encontraba en la línea a la espera de mi turno para pagar el suplemento vitamínico y la bebida energética. Sin embargo, son los momentos cotidianos los que encierran gratas revelaciones que nos animan el espíritu. Era la primera vez que la veía en la tienda, así que inferí que era nueva –a pesar de que mis visitas al lugar estén muy lejos de lo frecuente. El retardo habitual de la cola para pagar me permitió escrutar su rostro desde una distancia segura, dándome tiempo de realizar un primer boceto sin que ella lo notara. Prestaba atención a los delicados trazos que dibujaban su rostro pequeño y ovalado. Su mentón marcaba un leve final bajo su boca de labios delicados y comprimidos, que gracias a las oportunas ocurrencias de un vendedor me permitió ver el grueso esplendor de la sonrisa de la musa inusitada. En tanto, Sus pómulos apenas sobresalían y lo liso de sus mejillas denunciaba una textura de ter...